Como superar el síndrome postvacacional

Jesus L. Rodriguez

La patología social comúnmente conocida como síndrome postvacacional se supera en una semana o dos por lo que los expertos recomiendan no «psicopatologizar» a la gente porque, por lo general, la persona consigue adaptarse a su vida rutinaria sin problemas.

Suele afectar especialmente a quienes ocupan cargos de gran responsabilidad, que trabajan muchas horas al día o a un ritmo muy elevado, y cuyos síntomas más comunes son:

-Irritabilidad ante situaciones que antes no resultaban molestas.
-Tristeza y desmotivación.
-Cambios de humor continuos.
-Dolores musculares y fatiga.
-Disminución en la capacidad de concentración.
-Insomnio.
-Dolores de cabeza.
-Molestias estomacales y sensación de nudo en el estómago.
-Alteraciones del apetito.

«Las terapias y los psicólogos están para cuando realmente existe una patología, no hay que psicopatologizar a la gente, hay que esperar unos días a ver si se supera el problema de habituamiento a la rutina laboral, normalmente como mucho dos semanas», ha explicado la psicóloga Vanesa Fernández.

Según Fernández, «una vez superado ese periodo si la persona no se acostumbra a sus rutinas, si se sigue encontrando triste y deprimida, es el momento de consultar al especialista y de aplicar las terapias existentes encaminadas a controlar la ansiedad y la sintomatología de la depresión».

El síndrome postvacacional es un conjunto de alteraciones emocionales y físicas que aparecen a la vuelta al trabajo, tras largos periodos de descanso. Entre los síntomas emocionales destaca la ansiedad, la antipatía, la desgana, la tristeza, «características muy similares a las que puede tener una persona con depresión», explica la experta.

Por su parte, los síntomas físicos más frecuentes son las dificultades para dormir, el cansancio continuo, dolores de cabeza frecuentes, malestar general en forma de tensión muscular o dolores gástricos. Pese a estar claramente definidos sus elementos característicos la psicóloga insiste en que «el síndrome postvacacional no existe como enfermedad, no está reconocida como tal por la Sociedad Española de Psiquiatría ni está recogida en los manuales de la Sociedad Americana de Psiquiatría o por la Organización Mundial de la Salud (OMS)», pero aclara que «el hecho de que no exista como enfermedad no quiere decir que este tipo de síndrome no exista y reúna una serie de características que se repiten en una serie de personas».

Consejos para prevenirlo
La clave está en una incorporación escalonada al trabajo. «La persona tiene que intentar incorporarse de forma progresiva al trabajo para poder ir asimilando el cambio» dice la experta y afirma que «no se puede pretender hacer las tareas al mismo ritmo que se hacían el último día de trabajo previo a las vacaciones, por lo que es aconsejable darse un tiempo para ponerse al día e ir aumentando el rendimiento», detalla Fernández.

Organiza una escapada de fin de semana

Hay que aceptar que, de momento, no podremos disfrutar de varios días de vacaciones, pero una solución alternativa para vencer la tristeza que esto produce es planear una escapada de fin de semana. Es cierto que la duración es corta pero un fin de semana se puede aprovechar al máximo si se planea bien, además de ser una opción económica al tratarse de dos noches. Un buen fin de semana de diversión en un bonito lugar puede ser una verdadera recarga de energía y una ruptura con lo cotidiano.

Empieza en el trabajo con calma y piensa en positivo

Muchas veces nos agobiamos al pensar en todo lo que tenemos que hacer a la vuelta, e incluso pasamos días poniéndonos en lo peor y después la incorporación al trabajo no es tan mala como imaginábamos. Lo mejor es no agobiarse con estos pensamientos, acudir al trabajo con una actitud relajada, sin adelantarnos a los acontecimientos y abordar tarea por tarea. Una buena idea es que el primer día de trabajo no sea un lunes. Si nuestras vacaciones por ejemplo acaban un martes y comenzamos a trabajar un miércoles, la vuelta será suave y fácil de llevar, y servirá para irnos acostumbrando. Muchas veces, al final no resulta tan pesado como habíamos pensado.

Huye de la rutina

Algo que empeora el sentimiento de tristeza por acabar las vacaciones es la rutina en todas nuestras actividades, que vuelve a apoderarse de nuestra vida. Te proponemos que hagas un esfuerzo y te marques actividades que estén totalmente fuera de tu vida cotidiana, que nunca realices. No tiene que ser algo muy complicado, puedes empezar por pequeños detalles que te aporten un poco de aventura. Cambia tu restaurante de siempre por otro nuevo de comida exótica, sal a pasear o a tomar algo por una zona que no suelas frecuentar, consulta las actividades culturales y de ocio de tu ciudad y elige una diferente, aporta un toque de innovación a la cena de esta noche buscando una receta nueva que te parezca suculenta y prueba a llevarla a cabo, organiza una fiesta sin motivo para tus amigos, apúntate a ese curso de cata de vinos que siempre quisiste hacer o a clases de chino… Está claro que todo esto conlleva un riesgo, que no te guste o que prefieras volver a tus costumbres. Pero la diversión de intentarlo y la emoción de las experiencias nuevas está asegurada.

Concédete pequeños placeres

Trabajas duro, así que… ¿por qué no permitirte pequeños placeres? Prepárate un baño de burbujas, compra tu postre favorito, sal a cenar fuera, ve a una sesión de masaje, compra entradas para el cine o el teatro… todo es válido para hacerte sentir un poco mejor y mimarte. ¡Te lo mereces!

Deporte para la mente

Está demostrado que el deporte no sólo es excelente para el cuerpo, sino también para la mente. Ayuda a desconectar de los quehaceres diarios y es un gran enemigo de la depresión. Apúntate a un gimnasio o a alguna actividad que te apetezca, las opciones son interminables: natación, yoga, clases de baile, pilates,… o simplemente sal a correr o a pasear por el parque con frecuencia. Si no dejas que te venza la pereza pronto notarás los resultados. Además de estar en forma, te sentirás con más ánimos y energías.

Aunque durante la vacaciones nos acostemos más tarde, es importante volver a los horarios habituales para dormir al menos 7 u 8 horas y garantizar el buen descanso.

Seguir una dieta sana y equilibrada que proporcione todos los elementos indispensables para superar el regreso.

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