Lamentablemente muchos de nosotros estamos familiarizados con el Síndrome de Fatiga Crónica, la gran cantidad de tareas que realizamos durante la semana hace que muchas veces estemos cansadas, o experimentemos un sentimiento de debilidad e inclusive hasta depresión por sentirnos fatigadas todo el tiempo.
Las patologías son una mezcla de dolor físico y cansancio permanente que se inicia por la mañana y se mantiene durante todo el día. La fatiga no está vinculada a la actividad que se está realizando y puede llegar a ser incapacitante.
Es importante saber qué hacer para que este sentimiento no nos tome por completo y podamos seguir con nuestra rutina como deberíamos. A continuación veremos una serie de consejos para enfrentare al síndrome de fatiga crónica y vencerlo con una actitud positiva y mucha energía.
Reducir el estrés
Hacer actividades tranquilizantes o te aporten emociones positivas puede reducir tu nivel de estrés. Por ejemplo, realizar técnicas de relajación, practicar yoga, mindfullnes, caminar en un entorno natural, etc.
*Despertarse y acostarse a la misma hora todos los días es una buena medida. También comer y ejercitarse al mismo tiempo. Agendar las actividades va a ayudar a tu cuerpo a adaptarse y superar las dificultades del cansancio constante.
*Ducharse en la mañana también va a ayudar. Este es uno de los mejores procedimientos para relajar tu cuerpo en la mañana.
*Ejercitarte dos veces por día. Cada mañana puedes hacer 10, 15 minutos de ejercicio y en la tarde entrenar unos 30, 60 minutos sin dudas te va a ayudar.
*Trata de abandonar los malos hábitos.
*Mantiene tu nutrición bajo control. Una dieta balanceada incluye elementos como el cinc, magnesio, hierro y vitaminas A, B y C.
*Practica técnicas para mantener tu peso. El sobrepeso tiene influencia directa con la sensación de cansancio.
*Puedes recurrir algún tipo de suplemento natural como las hierbas medicinales que te ayuden a mantener tu energía al máximo.
Cambios en la dieta
El principal objetivo es mejorar los síntomas digestivos como intestino irritable, permeabilidad intestinal, intolerancias alimentarias (principalmente al gluten) o disbiosis, aunque en la práctica se observa que se mejora también la fatiga y otros síntomas. Además, algunos suplementos alimentarios que aportan nutrientes y antioxidantes se han demostrado eficaces en la disminución del dolor y la fatiga (magnesio, vitaminas B12, C, D…)
Un plan de alimentación balanceado ayuda con el tratamiento. Es fundamental dar prioridad a los alimentos que aumenten las defensas, incrementen la serotonina y fortalezcan huesos y músculos, tales como verduras y frutas, pimientos, naranjas, limones, rábanos, coles, zanahorias, Alimentos ricos en ácidos grasos esenciales Omega 3: semillas de lino, nueces, palta aceite de sésamo; y Omega 6: semillas y pescado.
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